10.9.08

tuve un sueño...

que me desorbitó, fuera de mi entre en un permanente estado de perturbación, la felicidad viajaba a través de mi y yo dormido no sabia como expresarla, así que acudí a mi tonto recurso de improvisar: entré al salón donde ella se encontraba tomando clases y me hice pasar por el profesor, no causó el efecto esperado ya que distraída no supo de mi presencia hasta que me acerque y le pregunté que fue lo que pasó, hablamos de idas y música, sonrió y no pude besar esa sonrisa porque el tiempo en un sueño es inentendible y por lo tanto también el espacio se vuelve distinto y la distancia que es la la cercanía en la realidad en el sueño era imposible, estaba a milímetros, pero mi boca estaba estática y mi verdad en movimiento.

desperté queriendo encontrar un poco de paz y leyendo el periódico dude de mi existencia una vez más, el mundo es terriblemente verdadero dijo una luz que apareció tímidamente por el recodo de la ventana.

así mismo no dude en salir y tumbar ese pesar que habita en la incertidumbre del mañana, visité, siempre visito, un paisaje majestuoso donde reinaba la belleza de la tranquilidad y las caricias de tu cuerpo, lo visité por vicio, por amor a lo eterno y entrañable de mi memoria y corazón, lo visite porque si no lo visito me quedo con el mero fluir de la cotidianidad y la basura de lo externo...

sabés que?

una noche voy a vaciar mi viejo bolso de viaje, le voy a colocar nuevas emociones y corriendo delante de todo lo posible y exacto y previsible voy a volver a improvisar ratos de mi vida, así lo hice, fui un impulsivo de momentos y muchos de esos momentos no premeditados no se van nunca más, y lo bueno de ser impulsivo que esta todo contenido en el momento justo que das el salto y todo vos va con esa decisión de hacer lo que haces y todo tu empeño esta ahí en lo que esta pasando, por eso me gusta lo impulsivo, aunque a veces me haya salido mal...

suspiro, pienso y vuelvo...