aluciné...
frente a vos y no dije nada... por dentro los flashes de un deseo exigían ser liberados, me mantuve en calma como suelo hacer, pero el viaje de mi mente me llevaba hasta vos y una y otra vez... acariciaba despacio debajo de esa mini de jean que tanto me gusta, trato de ser un caballero y me pierdo en la exaltación, en la lujuria de un cura y vos sabés callarte y mirar al otro, pero cuando volvés, sé lo que querés y en esa vuelta juego yo, a mi manera con mis reglas... vos las aceptas porque te gusta mi juego perverso, igual es un juego de niños...
calculo que antes me costaba menos sentir lo que escribía o sentir lo que escribo, la sensación de las yemas de los dedos transmitiendo todo el sentir de un ser, todo el fluir de una vida que me mantiene ajeno, el pequeño es la vida que me mantiene sobre una coherencia abultada, una coherencia donde invento cuentos para él y ojo cuentos donde nos situamos, donde compartimos miradas, gestos (uh!! cuantos gestos mios tiene ese muchachito), sobre todo compartimos lo que uno es sinceramente con el otro, en el estado más puro, nada de contaminación.
una foto con tu celu o con tu cámara, con zum, sin zum, en sepia, blanco y negro, fosforecente desde la perspectiva que más te guste.
estás haciendo foco? ahí va:
el cielo cubierto en partes de nubes grises y por partes despejado, el sol que cae ya por debajo de las casas, las casas son bajas y tienen tapiales grises con manchones negros, las nubes grises dejan traslucir destellos de los rayos que las convierten en enigmas del color, los árboles de años, robusto de hojas ásperas y verde bastante oscuro, la sonrisa del universo soplando una canción de folk espacial, la sonrisa del universo es mi hijo, y el paisaje lo estamos tomando para que vos te lo adueñes y fantasees con tu imagen dentro de esa imagen..
si te parece… nos encontramos?







